El principal problema de las herramientas de generación automatizada de voz es el llamado "efecto robótico" o la falta de ritmo humano. En Sonodit hemos resuelto este desafío enfocándonos no solo en la síntesis de la voz, sino en la micro-gestión del tiempo y el espacio acústico.
Una locución natural depende críticamente de cómo se gestionan los momentos de no-voz. Nuestro motor analiza el contexto gramatical del guion para espaciar las frases con la misma cadencia que usaría un locutor profesional en una cabina. Eliminamos por completo los ruidos de respiración mecánicos o intrusivos que suelen afear las grabaciones directas, pero mantenemos las pausas estratégicas necesarias para que la narración tenga aire y fluidez.
A esto se le suma nuestro proceso de enriquecimiento armónico. Al añadir armónicos a la señal de audio procesada, logramos simular la proximidad física, la calidez y el "aire" de una grabación en una sala tratada acústicamente. Limpiamos las frecuencias molestas y las sibilancias con de-essers inteligentes, lo que elimina la fatiga auditiva y da como resultado una voz cristalina, con cuerpo y una naturalidad que conecta emocionalmente con la audiencia.
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